La peor parte de parecer fuerte, es que nadie se preocupa por como realmente te sientes. La gente te ve reír y cree que eres feliz, que no tienes problemas...pero en verdad, detrás de esa risa se esconde una tristeza, una tristeza que no te deja vivir, algo que no quieres hablar con nadie por miedo, por desconfianza, o simplemente por no molestar. Y cuando no hay nadie a tu alrededor la sonrisa desaparece de tu cara, ya no hace falta fingir estar bien.

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